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El músico prepara la próxima salida de su sexto disco, un homenaje flamenco a Pablo Picasso, y será «el álbum del que más satisfecho estoy»

Daniel Casares: «Hacer ahora flamenco clásico es un empeño innovador»

Ángel de Antonio

Nacido en el barrio malagueño de El Limonar, Daniel Casares es uno de los guitarristas flamencos más brillantes de la actualidad. Comenzó su carrera muy pronto, pues con solo 13 años ya estaba participando en el disco colectivo «A la Guitarra de Estepona». Seis años después, en 1999, entregaba su primer disco, «Duende Flamenco», al que siguieron otros como «La Madrugá» (2001), «Corazón de tu alma» (2004), «Caballero» (2007) o «El ladrón del agua» (2010).

Ahora prepara el lanzamiento de un nuevo trabajo previsto para el mes de marzo, y su correspondiente tour de presentación.

-Ha grabado su nuevo disco en los estudios Katakrash. ¿Cómo ha sido?

-Sí, es un estudio maravilloso y muy bien equipado que hay en Estepona, en mi pueblo. Siempre he grabado en estudios de fuera, y la verdad es que tener la posibilidad de hacerlo en mi casa es una alegría. Hace un año y dos meses que soy padre, y apetece mucho estar cerca de la familia. Ir de casa al estudio y del estudio a casa impregna la grabación de una sensación muy particular, que creo que está sumando para el bien del resultado final. Este álbum es el de más envergadura y del que más satisfecho estoy de toda mi discografía. Además tiene algo muy especial, ya que se trata de un homenaje a Pablo Picasso.

-¿Qué respiran estas nuevas composiciones? ¿Un aire más clásico, o más renovador?

-Me considero un músico inquieto, pero el flamenco es mi lenguaje. Mis discos anteriores quizá han tenido algo más de fusión o experimentación, pero este nuevo álbum es el más clásico que haya hecho. La guitarra, las armonías, las percusiones, no dejan de sonar flamencas en ningún momento. La producción es aparentemente sencilla, pero no lo es en absoluto.

-Parece que el clasicismo y la desnudez vuelven a imponerse en la guitarra flamenca, después de varios años de mucha fusión, y quizá de ciertos excesos de ornamentación, ¿no?

-Pues es posible, porque cuando estoy con amigos músicos eso es precisamente lo que acabamos comentando. Parece que es tiempo de volver a recuperar ciertas esencias, y es curioso, porque ahora es como si lo más innovador que se pueda hacer es ser flamenco puro. Casi todos venimos de hacer cosas muy modernas durante la década pasada, probando con otras músicas, etcétera. Y este regreso a la raíz demuestra que ninguno de nosotros perdió la identidad flamenca al experimentar con otras cosas. Sí que es verdad que ha habido momentos en los que los guitarristas flamencos nos hemos vuelto un poco locos y hemos querido meter más ornamentos de los necesarios, como si hubiéramos perdido la perspectiva histórica. Pero creo que ahora se va a hacer mucho flamenco clásico, efectivamente.

-De todos modos, todo es cuestión de equilibrio, ¿no? El exceso de purismo también ha sido negativo.

-Sí, bueno, lo del purismo… yo tengo mi propia opinion, distinta de la de la mayoría de los flamencos. Creo que no se puede decir que yo haya hecho algo que no sea puro, por ejemplo. Si sale de mi corazón, es puro. He entregado mi vida y mi alma para componerlo, y eso para mí es pureza. En el flamenco ha habido gente muy cerrada, en el peor sentido de la palabra. A ver quién tiene la osadía de mantener ahora lo que se dijo de «La Leyenda del Tiempo», por ejemplo. Decían que no era puro. Si Camarón, que es el mayor genio que ha dado nuestra música, no es pureza, apaga y vámonos. Para muchos flamencos, lo puro es lo que no tiene ningún tipo de mezcla, de aleación, nada más.

-Algo bastante absurdo, siendo el flamenco la música más mestiza del mundo.

-Claro, exactamente. Si de algo viene el flamenco, es de la mezcla de culturas, de mezclas, de personas, de razas, de sensibilidades. Atendiendo a la definición clásica de pureza, si hay algo que el flamenco no sea, es precisamente eso, puro.

De Juanito Valderrama a las llaves de una ciudad austriaca

 
Casares ganó el Premio Nacional de Guitarra (Bordón Minero) del 37 Festival del Cante de las Minas de la Unión, y ha girado por todo el mundo dejando un rastro de aplausos en EE.UU., Japón o Austria, donde le hicieron entrega de la llave de la ciudad de Kosgtchak-Klagenfurt, y le nombraron Hijo Predilecto. Acompañó a Juanito Valderrama, una época de la que tiene «recuerdos maravillosos. Lo que me aportó, el aprendizaje continuo… es una etapa de mi vida como persona y como artista que nunca olvidaré, porque era generoso, humilde, un gran hombre».
 
Tras la salida de su disco tocará «en Madrid y en Málaga, pero la mayor parte de la promoción será fuera de España. Tocaré por Europa, Colombia… Para junio tenemos preparado un proyecto con la Orquesta Filarmónica de Málaga para interpretar una selección de temas de mi repertorio».
 
 
 
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