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Miércoles, 09 de Octubre de 2013 09:48
GUADALUPE CARMONA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los que hemos tenido la oportunidad de ver el Guernica en el Museo Reina Sofía de Madrid hemos conocido la emoción a través de la pintura. La gran obra de Pablo Picasso no sólo impacta por sus dimensiones, historia y complejidad, sino que transmite unas sensaciones tan intensas y encontradas, que convierte su visita en una experiencia inefable.

Es lo que le ocurrió al guitarrista Daniel Casares que, tras ver el cuadro, sintió “la necesidad de ponerle música a la obra”, tal y como él mismo ha manifestado para cordobaflamenca. Y lo hizo creando ‘Guernica 75’, el espectáculo que presentó anoche en una nueva jornada de la I Muestra de Flamenco de Sevilla del Teatro Central. Con él, quiso contagiar los sentimientos que la pintura provoca y, aunque sí consiguió hacerlo con algunos, otros estuvieron ausentes, no tanto por la actuación de este compositor, sino por todas las actuaciones que tenía a su alrededor.

El espectáculo es un concierto de guitarra amenizado por otras disciplinas artísticas que intentan sumar a este instrumento. El problema es que, en muchos momentos, esas intervenciones interdisciplinares restaron a la música. Con letras de José Miguel Molero Cid, ‘Guernica 75’ arranca con poesía y malagueña de Casares y, poco a poco, se van sumando instrumentos, voces, baile y proyecciones a un homenaje que ha dividido el cuadro en cuatro actos diferenciados. De las referencias del mismo, todas no terminan de llegar; sin embargo, dos llegaron y revolucionaron al público.

La primera, la soleá por bulerías que recuerda al caballo y con la que el bailaor Sergio Aranda tuvo su momento de protagonismo. Aranda levantó los olé del público con una técnica perfecta y unos pies prodigiosos que parecían no cansarse nuca de taconear. En varios instantes, uno creyó estar viendo al propio caballo y en casi toda su actuación fue inevitable recordar a El Carrete, con quien este joven malagueño ha trabajado y del que se ha impregnado de estilo y arte.

Otro momento estelar fue la seguiriya que Juan Murube cantó al teclado del cordobés Alfonso Aroca. ‘La oración del soldado’, tema que hacía referencia al guerrero muerto del cuadro, no sólo fue original y emotiva, sino que además concentró todo el dolor, la rabia y el sufrimiento que la obra de Picasso contiene y de los que el flamenco es un vehículo natural.

A parte de ellos, el concierto fue alegría, esperanza y fuerza. Varios temas como ‘La ventana de la luz’ –hacía referencia a la época azul del pintor-, ‘La vida de color’, ‘Palabras con alas’ o la rumba final ‘Luz y esperanza’ materializaron el mensaje de paz y esperanza que el Guernica original posee. En ellos, Daniel Casares puso ilusión, sentimiento y fuerza, haciéndose perceptible el porqué el guitarrista ha sido el ganador más joven del Bordón Minero del Festival de La Unión.

También se hizo visible su talento como compositor, ya que la música de este Guernica flamenco es melódica, emotiva y representativa – el tema ‘París’, con el violín de David Moreira y teclados de Aroca te transporta a las calles de la ciudad gala-. Eso sí, quedan las ganas de ver a Casares en un espectáculo algo más corto y sencillo, con menos artistas en el escenario que, en ocasiones, se solapan, y sin elementos innecesarios como pizarras y proyecciones que distraen y no permiten al espectador adentrarse en la música de este prometedor guitarrista.


I Muestra de Flamenco de Sevilla. ‘Guernica 75’

Composición y guitarra: Daniel Casares. Segunda guitarra: Víctor Torres. Teclado: Alfonso Aroca. Violín: David Moreira. Cante y palmas: Miguel Astorga, Juan Murube, Juanjo Alcántara y Adolfo Vegas. Percusión: Miguel Nene. Baile flamenco: Sergio Aranda. Danza contemporánea: Isabel Vázquez. Pinturas: Simón Zabell.

Fuente: cordobaflamenca.com

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