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Málaga Hoy

Daniel Casares. Guitarrista

Desde su casa en Estepona compone flamenco y afronta su mayor reto, un espectáculo en torno al ‘Guernica’ de Picasso · A su talento no le preocupa un cambio de gobierno, “el 70%” de sus conciertos son en el exterior

Rocío Armas / Málaga | Actualizado 12.02.2012 – 12:51

Sabe que no ha descubierto nada nuevo al elogiar a Picasso, pero cuando habla del Guernica convence. Daniel Casares (Málaga, 1980) vio por primera vez el cuadro de cerca hace dos años y ya nadie puede quitárselo de la cabeza. Tanto es así, que su proyecto más ambicioso le rinde culto. Guernica75 devuelve al guitarrista a sus raíces con un magno espectáculo que aún busca financiación en Málaga, y con el que viajará en mayo a Brasil y luego a Nueva York. Acostumbrado a recibir los mayores aplausos fuera de su país, el malagueño rehúye el foco mediático para dejar hablar a su guitarra. Con la mezzosoprano Cecilia Bartoli ha recorrido Europa, y Alejandro Sanz le quiere tener cerca. Precisamente con su sello, Lola Records editó hace dos años su último disco, El ladrón del agua, y ya prepara el próximo. De mirada certera y trato cercano, Casares aún confía en los proyectos de la Málaga cultural. “Yo para eso soy muy simple. Si se hacen me da alegría”.

-¿Llamar a un espectáculo ‘Guernica75’ no es pedir demasiado?
-Cuando fui a ver el cuadro con el poeta José Miguel Molero me quedé completamente alucinado como les pasa a muchos. imagino. Empezamos entonces a darle vueltas a la cabeza y nos acordamos que en 2012 se cumple el 75 aniversario del cuadro. Comencé a ponerle música a todas las ideas que se me ocurrían con un estudio previo del cuadro. Desde un punto de vista humilde intentamos reflejar lo que Picasso quiso reflejar en ese momento: al mismo tiempo el sufrimiento de un pueblo y un mensaje de paz, perfecto en los tiempos que corren. El espectáculo está dirigido a ese renacer.

-¿Cómo lo explica en el escenario?

-Llevamos diez músicos, con cante y coreografías y hacemos un desglose musical de los símbolos del cuadro. Por ejemplo, hay un tema que se llama La oración del soldado, por la imagen de ese soldado muerto que tiene una flor. Es un padrenuestro en el que viene a pedirle fuerzas a Dios para poder matar a otro ser humano. Son momentos que reflejan la dureza que vivió ese pueblo.

-Habrá sido un proceso complejo…

-Empecé informándome sobre el cubismo, porque Picasso para llegar a ese cuadro tuvo que estudiar mucho y tirar muchas cosas a la papelera también. Musicalmente hablando, durante el proceso de creación han salido cosas de mí que me han sorprendido.

-¿Y todo eso sin salirse del flamenco?

-Es más, este trabajo ha sacado mi lado más flamenco. Desde que cogí mi primera guitarra hasta ahora, que han pasado más de 20 años esta es mi propuesta más flamenca. Es mi reto más ambicioso y el proyecto en el que más he creído.

-Lo dice con mucha seguridad, ¿no le da miedo que no funcione?

-Claro, es el miedo que tenemos todos los artistas, porque no se cierran cosas o se hacen con los artistas que llenan teatros, no con los que proponen cosas nuevas. Si tienen que elegir entre un artista mediático y Daniel Casares, independientemente del proyecto, eligen al primero.

-Se apuesta por el valor seguro…

-No miran la calidad, sino la cantidad de gente que va a entrar en taquilla. No los tenemos que comer con papas, pero tampoco podemos quedarnos quietos.

-¿Y cómo se rebela?

-Yo sigo componiendo cosas nuevas porque no sé hacer otra cosa. La cosa está difícil y mucho más, sin lugar a dudas, para un guitarrista que para un bailaor o cantaor. Sobre todo en España. Y esto no cambia.

-¿Lo lleva bien?

-Sí, porque desde que soy profesional el 70% de mis conciertos me salen fuera de España. Si allí se me demanda más será porque me quieren más fuera, o porque aquí no arriesgan tanto.

-¿No le pesa la distancia?

-Hoy las distancias han cambiado. Yo puedo estar en pijama en el sofá de mi casa cerrando un concierto por internet con un mánager de Nueva York. No tienes que irte a una ciudad escaparate, el escaparate lo tienes en un clic.

-¿Propondrá su espectáculo para la Bienal de Sevilla?

-En eso estamos, pero también lo queremos presentar en más sitios y, por supuesto, en Málaga. La música no tiene límites y menos cuando hablamos de Guernica. Lo vamos a presentar en Brasil con una formación más pequeña y luego en Nueva York. Y donde vaya invitaré al escenario a un artista del sitio.

-Dice que la industria no arriesga, ¿le molesta que suenen siempre los mismos ?

-Hay muchos guitarristas, cantaores y bailaores que proponen cosas muy buenas. Sergio Aranda es un bailaor de aquí, completo en todos los sentidos y no veo a gente como él en las programaciones. Veo a Joaquín Cortés y a Farruquito, y en la guitarra a Tomatito, Vicente Amigo y Paco de Lucía. No tengo nada en contra de ellos, porque además son compañeros míos pero es que somos muchos y hay sitio para todos. Critico la situación, no a ellos.

-¿La crisis empeora la situación?

-Siempre ha sido así. La diferencia es que cuando iba bien la cosa, nos decían que estaba mal y ahora nos dicen que está peor.

-Los recortes en cultura están a la orden del día, no queda otra…

-Se dispone de menos presupuesto, es normal, pero lo que no puede ser es que te comas el 50% en un solo artista. Y eso pasa. Creo que así no es la mejor manera de trabajar en pro de la cultura.

-¿Qué es lo que le da más rabia?

-Yo no me voy a aburrir porque soy el más pesado del mundo, pero los jóvenes creadores sí. Hay mucho talento desaprovechado. Conozco a guitarristas que son verdaderos concertistas y que están trabajando en un tablao o en una compañía de baile, porque tienen que subsistir. Nos estamos perdiendo grandes conciertos de grandes tocaores obligados a estar a la sombra d otros artistas. Y eso es my triste.

-¿Que haya una Cátedra de Guitarra Flamenca en el conservatorio de Córdoba no ayuda?

-Eso ayuda y queda muy bien a nivel oficial como que el Flamenco sea Patrimonio de la Humanidad. Me parece estupendo porque además responde al trabajo anterior de muchos artistas, por eso nos lo han dado. Pero ¿dónde se ve el cambio? Yo no lo veo por ningún lado.

-¿Echa de menos que Málaga vuelva a tener una bienal como Sevilla?

-Por supuesto que echo en falta una bienal, pero que esté bien dirigida y bien hecha y que no quiera parecerse a ningún otra bienal.

-¿Cuando un gobierno cambia de color los artistas tiemblan?

-Yo digo lo mismo: el 70% de mi trabajo está fuera. Pero creo la música tiene que estar exenta de política, alejada de cualquier color. Afortunadamente, es algo que saqué de mi cabeza hace mucho tiempo para no contaminarme y poder aprovechar ese 30% de actuaciones en España. Porque si lo pienso me quemo, y si me quemo no creo o creo mal. No me compensa. Si no estás relajado y concentrado no puedes crear nada que no tenga estrés.

-De Universal Music a Lola Records, ¿trabajar para una multinacional fue mucha presión?

-Yo no he sentido esa presión de una discográfica y sé que en Universal tengo las puertas abiertas, de hecho es la editorial que gestiona mi música. Hoy se tienen que crear sinergias y más en un mercado tan deteriorado. Sin ir más lejos, mi último disco está en Lola Records, la editorial es Universal y la distribución es de Sony.

-¿Cuántas veces le han dicho que Alejandro Sanz le ha beneficiado?

-No me ha llegado ningún comentario porque ese tipo de gente borde y miserable se aseguran de no decírtelo a la cara. Yo sólo digo que sigo teniendo un Wolkswagen Polo y no un Mercedes, y que me va igual de bien o mal que antes de Alejandro Sanz, y que después. Me lo curro igual.

Foto: Javier Esteban Romo.
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