La Opini&oacuten de M&aacutelaga

ROCÍO CAÑADA

Unas 400 personas invitadas pudieron disfrutar de la esperada velada preparada para el monumento malagueño

Una veintena de años llevaba el Teatro Romano de Málaga sin albergar un espectáculo, pero anoche volvió a recuperar su uso escénico, para el que fue creado en el siglo I a. C. por el emperador Cesar Augusto. A los pies de la Alcazaba, junto al Museo Picasso Málaga, y también muy cerca del futuro Museo de Málaga, este enclave malagueño vivió una tarde noche única que aún no se sabe si volverá a repetirse.

Aún así, fueron unas 400 las personas que se pudieron sentar en la cavea del Coliseo, y algunos cientos más de ciudadanos que se situaron en calle Alcazabilla, quienes disfrutaron del espectáculo que estuvo protagonizado por artistas malagueños. La primera que subió al escenario del Teatro Romano fue Remedios Cervantes, encargada de presentar el acto, y que recordó a Ángeles Rubio Argüelles, promotora de una iniciativa teatral que removió la escena malagueña, creó el Teatro Escuela ARA, y logró en 1959 poner en escena de nuevo las piedras del Coliseo y revivir a los clásicos.

«Ahí está y no le echamos cuentas», comenzó Remedios en referencia al teatro, y llamó a escena al barítono Carlos Álvarez, que recitó ante la mirada de Juvenal Soto y Manuel Alcántara textos de ambos artistas, y que se mostró orgulloso de subirse al escenario de un espacio teatral que «nunca debió perder su ser».

El Coliseo malagueño acogió al anochecer un espectáculo único, «Arte en el Teatro Romano», 20 años después de que acogiera su última representación teatral.

«Por qué están aquí estas piedras, para qué están aquí estas piedras», leyó Álvarez las letras de Juvenal, que en su texto recogía la desidia a la que durante siglos se ha enfrentado este monumento, al que en un momento decidieron adornar «para disimular el olvido de estas piedras», reza el escrito, que también recuerda a Ibn- Gabirol, filósofo y poeta judío andalusí, y al pintor y escritor Pablo Ruiz Picasso. Además, hubo en el texto de Juvenal un guiño a las instituciones porque «las manos ahora extendidas falta que se estrechen, y que este acto de confianza se produzca de inmediato por el bien de todos, pero sobre todo de la cultura, que es el verdadero ejercicio de la libertad».

Tras la lectura y la interpretación de Carlos Álvarez de los poemas de Manuel Alcántara y Pablo Picasso, otro malagueño subió a las tablas. Daniel Casares se sentó y abrazó su guitarra, y mientras anochecía y las luces de las velas iluminaban la cavea comenzaron a surgir las notas de los dedos de Casares.

Comenzó con una rondeña, La Chacona, y después vino El ladrón del agua, tema que da nombre a su último disco, seguido de unas alegrías mineras llamadas Azul, al igual que las luces que le daban luz, para continuar su recital de guitarra flamenca con Sueños de la Alhambra.

En mitad del concierto, las virtuosas manos de Casares hicieron una pausa para agradecer la oportunidad «maravillosa e increíble» que se le había dado al poder tocar en esta velada en el Teatro Romano. Justo en ese momento, salió a escena otro de los malagueños que participaron en este Arte en el Teatro Romano, el artista plástico Andrés Mérida.

Daniel Casares volvió a tocar su guitarra, y al ritmo de sus melodías Mérida comenzó a pintar. Primero con carboncillo esbozó una figura cruzada de piernas y una guitarra entre ellas, y sobre el dibujo dio color a la obra. Rojos, azules y amarillos predominaban en la pintura que Andrés Mérida creaba mientras sus manos parecían danzar sobre el lienzo, con las notas de la guitarra de Casares.
Ambos se compaginaron los ritmos, y justo cuando el guitarrista finalizó de tocar, el pintor terminó de pintar. En la obra que puso fin a la velada un medio hombre- medio mono tocaba la guitarra.

Con todo, y a pesar de ser una velada única, calle Alcazabilla no se llenó de personas. Eso sí en la gradas del Teatro Romano estuvieron presentes, además de los 64 agraciados que ganaron el sorteo de las invitaciones realizadas por el Ayuntamiento de Málaga, numerosas caras conocidas del mundo cultural malagueño.

Al evento, acudió el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el concejal de Cultura, Damián Caneda, y otros concejales del equipo de gobierno. Tampoco quisieron perderse el evento miembros de la Junta de Andalucía como la delegada provincial, Remedios Martel, y su homólogo en Cultura, Juan Manuel García. También se dejó ver la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, el presidente de la Confederación de Empresarios, Javier González de Lara, y el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios, Javier González.

Pero sobre todo, caras culturales como Miguel Gallego, productor del Teatro Cervantes; el actor Lucio Romero, y el también actor y director Óscar Romero; el director del Instituto Municipal del Libro, Alfredo Taján; el escritor Antonio Soler, el presentador Domi del Postigo, y las Caramala.

Fuente: La opinión de Málaga

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