Etiquetas

, , , , ,

Cristóbal G. Montilla | Málaga

Actualizado jueves 15/09/2011 09:15 horas

Ha llovido mucho desde aquellas noches del Teatro ARA en el Teatro Romano, o de funciones que tenían entre sus actores a un casi adolescente Antonio Banderas. Es más, al monumento de calle Alcazabilla sólo le quedó de teatro el nombre, durante años en los que su uso escénico era unas veces un compromiso incumplido por los políticos, y otras casi una utopía.

Al fin han vuelto las representaciones allí, algo que será posible este jueves con un espectáculo, organizado por el Ayuntamiento de Málaga, que tiene como cabeza de cartel a alguien que también participó de aquella época añorada. Este no es otro que el barítono Carlos Álvarez, que leerá fragmentos escritos por Juvenal Soto y poemas de Picasso y Manuel Alcántara. Además, Andrés Mérida pintará en directo en comunión con la guitarra de Daniel Casares.

Para este regreso a los abrazos de antaño entre la verdad escénica y la céntrica calle Alcazabilla, se ha creado una expectación que se ve ilustrada, por ejemplo, por el peculiar modo en el que se han distribuido las invitaciones que permiten el acceso al espectáculo.

Así, esta noche el aforo del Teatro Romano será de unos 400 espectadores, aunque no todos han accedido a su localidad de la misma forma, ni todo el que le gustaría estar presente ha conseguido hacerse un hueco. De hecho, se hubiesen llegado a llenar siete u ocho teatros romanos con este aforo si se tiene en cuenta que el tercio de entradas para el público general ha sido distribuido tras un sorteo en el que participaron 1.367 personas. Todas ellas optaron a las 64 invitaciones dobles, lo que a cada uno de los aspirantes les permitía ir acompañado.

Otro tercio de las localidades ha sido entregado a integrantes de los mentideros artísticos y culturales de la capital malagueña, mientras que sobre el otro tercio ha caído esa fuerza no siempre comprensible ni justa de la representación institucional.

Ahora bien, que nadie se engañe y piense que con la representación de este miércoles se abre una programación estable, ni nada por el estilo. Tras años de dimes y diretes, los representantes políticos no fueron capaces de llegar a un acuerdo, y lo único que hay son declaraciones de la Junta y el Ayuntamiento que, al fin, aunque sea de puertas hacia fuera, van en el mismo sentido.

Unos y otros hablan de realizar actuaciones conjuntas encaminadas a la gestión del Teatro Romano como escenario de actividades culturales, pero las rencillas siguen existiendo.

No en vano, el Gobierno andaluz se ha encargado de dejarle claro al Consistorio malagueño –en boca del consejero de Cultura Paulino Plata– que, por mucho que lo estrenen, una hipotética inauguración oficial le corresponde organizarla a ellos, que son los que han pagado la restauración en esas obras interminables de casi un par de décadas que han precedido a esta recuperación.

Lo demás, todo es diplomacia, tras meses como los de este propio año en los que las administraciones gobernadas por el PSOE y PP, respectivamente, no han tenido ningún problema en torpedearle el camino a la otra cuando de permisos relacionados con esta puesta en valor del monumento se trataba.

Fuente: El Mundo.

Anuncios