Laura Rincón    Viernes, 09 de Septiembre de 2011 – 23:59    http://www.guadaque.com/

Un poco de flamenquito, un poco de bolero, un poco de copla, un poco de temas propios, un poco de un fantástico guitarrista, un poco de guasa. Con todos estos pocos, Juan Valderrama consiguió un gran concierto. Cuando comenzó el espectáculo en Guadalajara, con un Patio de los Leones del Palacio del Infantado completamente lleno, la luna casi llena apenas iluminaba nada, y permitía que el juego de luces jugara con las sombras de las paredes. La música flotaba y era captada por los oídos atentos. Conforme fue avanzando, el cantante se soltó, el público le tomó la mano (o el brazo) y hasta consiguió que se quitara la chaqueta.

Empezó formal, como midiendo a qué tipo de público se enfrentaba. Ahora, un bolero; ahora, una copla clásica; ahora, un tema de su padre (si no lo canta, se lo reclaman); ahora, amago de flamenco. Presenta todas las canciones, da sus explicaciones, unas personales; otras, no. Y cuando el público empieza a responderle desde la platea, cuando tratan de iniciar el diálogo, le sale la vena guasona.

Y es que Juan Valderrama, canta bien, es bueno componiendo (revisar si no la canción que dedica a Joaquín Sabina, escrita “cuando, como él dice, le dio un marichalazo” recordaba el cantante) y, además, es gracioso. Saca la muleta y torea al público, un poquito vacilón, pero sin pasarse.

Termina el concierto y, además de conseguir que más de la mitad de los asistentes se ponga en pie al aplaudirle, logra que la totalidad se vayan diciendo: “¡Qué majo!”. No es poco, mejor que el “pareces más alto en televisión” que, según comentaba, le han dicho varias veces.

En ese conocerse mutuamente de Valderrama y el público, el cantante le dio mucho de lo que cree que quiere: recordó igual a Juanito Valderrama que a Lola Flores; a Rafael Farina y Antonio El Sevillano. Al final, claro, “El emigrante”, “porque si no lo canto, lo va a empezar a cantar el señor ese de ahí” decía no sin sorna Valderrama. Y ofreció una interpretación que el respetable valoró con un sonoro y prolongado aplauso.

Tiene otra virtud Valderrama. Se ha sabido acompañar muy bien, destaca el guitarrista de Estepona Daniel Casares, fantástico. Mientras el cantante se ponía un chaleco y preparaba la garganta para la parte más flamenca del espectáculo, la protagonista fue su guitarra y la magnífica manera de tocarla. El público se dejó las palmas aplaudiéndole.

Con la medianoche preñada, llegaba el final del concierto, no sin antes un guiño al público, cantando unos versos a Guadalajara, que el público agradeció encantado. Si no lo había conseguido antes (algo raro), se metió al respetable en el bolsillo. Buen hacer sobre las tablas, Juan Valderrama.

Vecinos iracundos

Igual que el día tiene su noche, el gran concierto tuvo una parte negativa, aunque tangencial. La asistencia era gratuita, pero con un aforo limitado, que se agotó antes de las 22.30h., hora prevista para el inicio del espectáculo, que comenzó con puntualidad de reloj.

A pesar de que se cerraron las puertas, un par de decenas de personas seguían en la puerta esperando que les abrieran. Cosa que no sucedió. Algunos de estos, alterados y rozando la violencia verbal, trataron de impedir el paso de la prensa (primero) y colarse con ellos (después). Cada resquicio de puerta que se abría, era asaltado, con personas entrando como si fuera el primer día de las rebajas.

Al no conseguir el objetivo, arremetieron contra los agentes de la Policía Local, “este concierto se paga con mis impuestos” aducían, visiblemente cabreados. Los agentes, con paciencia, trataban de calmarlos. Misión imposible. Durante las casi dos horas de concierto, no pararon de aporrear con saña la puerta de madera del Palacio del Infantado, gritando y tratando de molestar lo máximo posible, haciendo suya la máxima de ‘si yo no lo disfruto, que no lo disfrute nadie’.

Una pena que haya personas que no entiendan que aforo completo significa eso mismo, que no cabe nadie más. Aunque, visto lo visto, se podría haber puesto el escenario en un lugar sin puertas… Y mañana, Ariel Rot, situación similar (por no decir idéntica). ¿Qué pasará?

Fuente: guadaque.com

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