El ladrón del agua de Daniel Casares

El ladrón del agua

Daniel Casares
Lola Records (2010)

Autor : Pablo San Nicasio Ramos

En 2010, sin hacer demasiado ruido mediático en el momento mismo del lanzamiento, ni posteriormente en espectáculos de presentación, se publicó “El Ladrón del Agua”, última entrega discográfica de un guitarrista de extrema precocidad en estas lides y bien conocido para el aficionado.

El malagueño Daniel Casares se volvía a presentar en las tiendas con un disco que sigue la estela de su anterior y más renombrado “Caballero”.

Sin ser estos sus dos únicos álbumes, a pesar de su edad, sí han sido los que más alcance han tenido y los que la crítica ha podido degustar con más detalle. Por tanto son los que ya permiten hacer un análisis fiable de los derroteros sonanteros de este guitarrista.

Curtido y triunfador en algunos prestigiosos concursos, y con escarceos acompañantes a figuras de todo tipo, llegó a secundar a Valderrama, Casares es un guitarrista de incuestionable categoría técnica, pirotécnica, y dominio del instrumento. Algo que no es nuevo para el aficionado.

Como tampoco los lenguajes que utiliza en “El LEl ladrón del agua de Daniel Casaresadrón del Agua”, disco con los mismos registros de las piezas más escuchadas en “Caballero”. Es decir, Casares se queda con lo que le dio más tirón entre el público generalista, si se quiere, dejando un poco de lado los toques netamente flamencos. De modo que tenemos ante nosotros un disco más para masas que para guitarristas con avidez de soluciones.

Sin ánimo a equivocarnos, podemos situar a Daniel Casares en una órbita próxima al pop, jazz y chill out más que al flamenco. Unas preferencias quizá acentuadas por su proximidad al estilo de Alejandro Sanz, a quien acompaña en su banda, y por ser este el “padrino” (su discográfica) del trabajo que nos ocupa. Es decir, quizá primen aquí otras veredas no tan rígidas u ortodoxas como cabría esperar de un chaval que busca un hueco en la “sonanta”.

Disco que conectará desde el principio con un público ávido de sonidos llevaderos y ricos en timbres. Ya que desde el arranque el predominio multiinstrumental se hace notorio.

Toques a tener en cuenta, como tales, veo tres:  la fantasía “Romance de las Abejas”, que pasa de una balada a bulería con inspiración “vicentera” en la estructura, las bulerías “Callejón de los Tramposos”, que hacen cuarto lugar y “La Chacona”, rondeña que se sitúa inmediatamente después. El resto amalgaman en combo jazzero con ritmo flamenco una guitarra que gusta de improvisaciones y muestras virtuosísticas más que de profundidades jondas. Para muestra un botón. “Potoma” es un verdial. Nadie discute que el compás es el que es, pero sería buen tema de debate analizar si es frescura el tratamiento que se hace del mismo.

El fuerte de Daniel: las melodías, rápidamente identificables con cada tema, algo por lo cual se supone que estamos ante un guitarrista con potencial para sacar en algún momento un verdadero disco de peso.

Su gran técnica, importante recorrido a pesar de su edad, premios y, repito, dominio de la escena melódica, deben ponerle en otro punto, más cercano con los grandes nombres de su generación.

Recuerdos estilísticos a Paco de Lucía, Gerardo Núñez y sobre todo Vicente Amigo (con esa costumbre de cortar un tema y pasar a compás diferente una segunda sección) y más forma que fondo en un disco que no deslumbrará al aficionado más estudioso.
Es Daniel Casares uno de los nombres en los que los seguidores de la nueva guitarra tienen puestas más esperanzas. Su juventud y aparente fertilidad creadora son buenos síntomas, pero quizá en álbumes como este cueste trabajo discernir si es su guitarra una firme defensora de los vericuetos flamencos o una representante más de la economía de ideas y la excesiva convivencia entre músicos en pocos metros cuadrados.

El Ladrón del Agua” cuenta entre los créditos este disco con las colaboraciones, entre otros, de los vientos de Agustín Carrillo y el cante de María Toledo.a

Fuente: Jondoweb.com

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